La comunicación y publicidad no sexista es:
aquella que no utiliza estereotipos de género ni presenta a las personas de forma discriminatoria. Se trata de una publicidad que respeta la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.
Comunicación y Publicidad No Sexista: Respetando la Igualdad de Género
En la era actual, la comunicación y la publicidad desempeñan un papel crucial en la promoción de valores inclusivos y respeto hacia la igualdad de género. La publicidad no sexista se define por su compromiso en evitar estereotipos de género y en presentar a las personas de manera que no fomente la discriminación. Es esencial que nuestras estrategias de comunicación y publicidad reflejen y promuevan la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.
En un mundo cada vez más diverso, la publicidad debe reflejar esa diversidad.
Principios de una Comunicación Inclusiva
La comunicación y publicidad no sexista se basa en principios que promueven la igualdad y el respeto:
Diversidad Representativa: Utilizar imágenes y mensajes que reflejen la diversidad de identidades de género, razas, edades y culturas.
Lenguaje Inclusivo: Emplear un lenguaje no sexista y evitar expresiones que refuercen estereotipos de género.
Empoderamiento y Respeto: Promover la autonomía y capacidades de todos los individuos, sin prejuicios ni discriminación.
Estrategias para una comunicación y Publicidad No Sexista
Investigación y Análisis: Realizar un estudio profundo de la audiencia para entender sus valores y sensibilidades.
Creatividad Inspiradora: Desarrollar campañas innovadoras que desafíen los estereotipos y celebren la diversidad.
Colaboración con Expertos: Trabajar con especialistas en género y diversidad para asegurar la autenticidad y efectividad de las campañas.
El masculino genérico en la comunicación
El masculino genérico es el uso del género masculino para referirse tanto a hombres como a mujeres. En español, el género masculino es el género gramatical que se utiliza por defecto para referirse a seres animados y a objetos inanimados. Sin embargo, el uso del masculino genérico puede ser sexista, ya que invisibiliza a las mujeres y las representa como seres de segunda categoría.
Hay varias razones por las que el masculino genérico es sexista.
- En primer lugar, el uso del masculino genérico puede generar confusión, ya que no siempre es claro si se está refiriendo a hombres o a mujeres.
- En segundo lugar, el uso del masculino genérico puede reforzar los estereotipos de género, ya que sugiere que los hombres son más importantes que las mujeres.
- En tercer lugar, el uso del masculino genérico puede excluir a las mujeres, ya que puede hacer que se sientan como si no pertenecieran a un grupo o a una comunidad.
Hay varias formas de evitar el uso del masculino genérico. Una forma es utilizar el lenguaje inclusivo. El lenguaje inclusivo es el uso de un lenguaje que incluye a hombres y mujeres por igual.
Algunas formas de utilizar el lenguaje inclusivo incluyen:
- Utilizar el plural en lugar del singular, por ejemplo, “las personas” en lugar de “los hombres”.
- Utilizar la forma neutra del sustantivo, por ejemplo, “alumno” en lugar de “alumno” o “alumna”.
- Utilizar palabras que no estén asociadas a un género específico, por ejemplo, “presidente” en lugar de “presidente” o “presidenta”.
Otra forma de evitar el uso del masculino genérico es utilizar un lenguaje neutral. El lenguaje neutral es el uso de un lenguaje que no favorece a un género sobre otro.
Algunas formas de utilizar un lenguaje neutral incluyen:
- Utilizar el nombre de la persona en lugar de su pronombre, por ejemplo, “María” en lugar de “ella”.
- Utilizar el pronombre “ellos” para referirse a un grupo de personas, sin importar su género.
- Utilizar el pronombre “ella” para referirse a una persona que no ha especificado su género.
Es importante utilizar un lenguaje inclusivo y neutral para promover la igualdad de género. El lenguaje que utilizamos refleja nuestros valores y nuestra visión del mundo. Al utilizar un lenguaje inclusivo, podemos ayudar a crear un mundo más justo y equitativo para todos.
Aplicación de recursos lingüísticos para un uso de la comunicación y la publicidad no sexista
El lenguaje es una herramienta poderosa que puede usarse para perpetuar o desafiar los estereotipos de género. El lenguaje sexista es aquel que establece diferencias entre hombres y mujeres, o que presenta a uno de los sexos como superior al otro.
El uso del lenguaje no sexista es importante para promover la igualdad de género. Un lenguaje que no sea sexista puede ayudar a crear una sociedad más justa e igualitaria para todos, hombres y mujeres.
Hay muchas maneras de usar un lenguaje para una comunicación y publicidad no sexista. Algunas de las estrategias más comunes incluyen:
- Utilizar el lenguaje inclusivo, es decir, evitar el uso de términos que discriminen a las mujeres, como “chicos” o “hombres” para referirse a grupos de personas de ambos sexos.
- Utilizar el lenguaje neutro, es decir, utilizar términos que no se refieran a ningún género específico, como “ciudadano” o “ciudadana”.
- Utilizar el lenguaje alternativo, es decir, utilizar términos que no sean ni masculinos ni femeninos, como “todxs” o “todes”.
El uso del lenguaje no sexista es un reto, pero es importante recordar que es un proceso gradual. Con el tiempo, podemos aprender a usar un lenguaje que sea más inclusivo y que ayude a promover la igualdad de género.
Referencias y normativas
- Constitución española, artículo 14
- Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres
- Real Academia Española (RAE)
- Directrices administrativas de la Administración General del Estado para el uso no sexista del lenguaje
El lenguaje no sexista y la RAE
La Real Academia Española (RAE) ha sido criticada por su postura sobre el uso del lenguaje no sexista. La RAE defiende el uso del masculino genérico, es decir, el uso del masculino para referirse a ambos sexos. Sin embargo, muchas personas consideran que el uso del masculino genérico es sexista, ya que invisibiliza a las mujeres.
En los últimos años, la RAE ha hecho algunos esfuerzos para incorporar el lenguaje no sexista en sus diccionarios. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. La RAE debe ser más proactiva en su lucha contra el sexismo en el lenguaje.
Efectos del plan estratégico de comunicación con perspectiva de género
Recomendaciones para el uso del lenguaje no sexista.
Las propuestas giran en torno a la promoción de un lenguaje no discriminatorio que tenga en cuenta el papel de las mujeres en la sociedad. Estas recomendaciones deben tenerse presentes tanto en la comunicación verbal como en la escrita.
El uso no sexista del lenguaje administrativo es una prioridad dentro de la línea de recomendaciones de la Comunidad Europea “Se incluirá, por ello, en el proceso de renovación del lenguaje administrativo que se está realizando, el control y eliminación, en su caso, de este tipo de discriminación en las circulares, impresos y formularios utilizados por la Administración”.
Evitar términos que ignoren a las mujeres y a sus experiencias
Utilizar el femenino en los cargos, profesiones, ocupaciones, títulos o rangos siempre que el español lo permita. La utilización de este recurso permite visibilizar y reforzar la presencia de las mujeres en puestos tradicionalmente ocupados por hombres, por este motivo, se debe prestar especial atención a la utilización de la forma femenina cuando nos referimos a un cargo, profesión o puesto de trabajo ocupado por una mujer.
El teniente/La teniente.
Para reforzar la presencia femenina, se propone anteponer el sexo menos representado en la profesión o cargo al que nos referimos. Así, romperemos los estereotipos sexistas en el trabajo y en la segregación vertical u horizontal en el ámbito laboral.
Se convoca una plaza de mecánica o mecánico..
No visibilizar el género mientras no lo exija la comunicación
Conviene evitar el masculino genérico siempre que sea posible, sustituyéndolo por palabras colectivas.

En algunas construcciones, es el artículo o el determinante el que marca el género. Podemos evitar fácilmente la marca de género modificando la estructura de la siguiente manera:

La barra inclinada (/)
El uso de la barra inclinada, es decir, escribir la forma masculina y, separada por la barra, la femenina, es un recurso lingüístico que tuvo un uso generalizado en los primeros intentos de usos no sexistas del lenguaje.
Aunque está admitido por la RAE, es recomendable no utilizarlo. Este tipo de escritura dificulta la lectura y no se considera un lenguaje inclusivo.
Sin embargo, es recomendable la utilización de otros recursos que faciliten su lectura. Se aconseja restringirla, principalmente, en impresos o formularios (documentos abiertos).
Se recomienda no utilizarla en textos amplios ya que resultaría muy poco estético.

El uso de la barra la podemos ver en otros contextos, donde si es correcta su utilización.
Por ejemplo, para nombrar dos opciones: verdadero/falso o derecha/izquierda.
La arroba (@)
En muchos ámbitos se utiliza la arroba para hacer referencia a ambos sexos como es el caso de la palabra niñ@.
Se hizo habitual en determinados ámbitos como la publicidad y las páginas web para englobar los dos sexos (por ejemplo, en casos como alumn@s, vosotr@s, etc.). Este signo se considera inadmisible por la mayoría de autores y autoras, ya que no permite su pronunciación y no tiene reconocimiento lingüístico ni género gramatical, por lo que no se recomienda en el uso de documentos oficiales, escritos, etc.
Evitar la asimetría en el tratamiento
La utilización de formas de tratamiento igualitario contribuye de forma directa a la sensibilización y promoción de la igualdad y el lenguaje incluyente. En el lenguaje administrativo es habitual encontrar documentos y formularios redactados en masculino, en la idea de ser abiertos y que puedan referirse a mujeres y hombres.
Las situaciones más frecuentes son:
- Si se refiere a personas identificables: Si se refiere a una persona concreta, se utilizará la forma masculina o femenina según el caso.
- Tratamiento simétrico a ambos sexos, utilizando D/Dª Dª/D.
- No utilizar la palabra “señorita”, ya que alude implícitamente a la edad, estado civil de las mujeres. Tampoco usar “señorito”.
- Si se refiere a personas no identificables: Si se refiere a un grupo que incluye personas de distintos géneros, que no conocemos el género o no nos referimos a una persona concreta, se usaran sustantivos genéricos. En el lenguaje administrativo es habitual encontrar documentos o formularios redactados en masculino, en la idea de ser abiertos y que puedan referirse a mujeres y hombres. Estos casos se pueden evitar:
- Estableciendo epígrafes como “nombre y apellidos” o “firmado”
- Incluyendo la doble forma “D. / Dña.” y viceversa, “Dña. /D.”
Desdoblamientos
Se suele usar mucho los desdoblamientos, barras o arrobas y cada día es más común, es conveniente limitar su uso para no dificultar la lectura.
Es el recurso más conocido, consiste en formular la palabra en masculino y femenino.
Cuando no haya una posibilidad de solución usando expresiones genéricas se pueden utilizar recursos como las dos formas, femenina y masculina, para nombrar un grupo mixto, u otros, intentando que la lectura no se haga pesada y nunca como una fórmula mecánica: En los casos en que se crea necesario acompañar el sustantivo por un artículo debe tenerse en cuenta que éste ha de aparecer también en las formas femenina y masculina.
El trabajador y la trabajadora
El niño y la niña
La comunicación en empresas y organizaciones
La importancia del lenguaje inclusivo en la documentación y comunicación de la organización
El lenguaje es una herramienta poderosa que puede utilizarse para construir o destruir. En el ámbito empresarial, el lenguaje puede utilizarse para promover la igualdad de género o para perpetuar los estereotipos.
Un lenguaje inclusivo es aquel que no discrimina a las personas por su género. Esto significa utilizar un lenguaje que sea neutral en cuanto al género, es decir, que no utilice términos o expresiones que discriminen a las mujeres o a los hombres, que utilice una comunicación y publicidad no sexista.
Hay muchos beneficios del uso de un lenguaje inclusivo en las empresas. Estos beneficios incluyen:
- Mejorar la imagen de la empresa: Un lenguaje inclusivo muestra que la empresa está comprometida con la igualdad de género y con la diversidad.
- Aumentar la participación y presencia de las mujeres: Un lenguaje inclusivo ayuda a que las mujeres se sientan más incluidas en la empresa y a participar más activamente en la vida laboral.
- Crear un entorno de trabajo más igualitario: Un lenguaje inclusivo ayuda a crear un entorno de trabajo más respetuoso y equitativo para todos los empleados, independientemente de su género.
- Contribuir al desarrollo de la sociedad: Un lenguaje inclusivo ayuda a construir una sociedad más justa y equitativa para todos, independientemente de su género.
Si quieres contribuir a la igualdad de género en tu empresa, puedes empezar por utilizar un lenguaje inclusivo en tu documentación y comunicación.
Aquí tienes algunos consejos para utilizar un lenguaje inclusivo:
- Evita utilizar términos o expresiones sexistas.
- Utiliza el lenguaje neutro en cuanto al género.
- Utiliza el plural en lugar del singular cuando sea posible.
- Utiliza términos genéricos en lugar de términos específicos de género.
Utilizando un lenguaje inclusivo, puedes ayudar a crear un entorno de trabajo más igualitario y respetuoso para todos los empleados.
La comunicación escrita inclusiva
La comunicación escrita es un elemento esencial en cualquier empresa. Se utiliza en diferentes tipos de documentos, tanto a nivel interno como externo. Es importante que la comunicación escrita sea inclusiva y no sexista, para visibilizar la aportación y presencia de las mujeres y los hombres en la empresa.
En los documentos abiertos, de los que no se conoce la persona destinataria, se debe evitar el uso del masculino genérico. En su lugar, se puede usar el lenguaje neutro o el desdoblamiento.
Por ejemplo, en lugar de decir “El cliente ha pagado“, se puede decir “La/El cliente ha pagado” o “Los clientes han pagado“.
En los correos electrónicos y cartas, el tipo de comunicación que se utiliza suele ser directa y precisa. Si un correo electrónico va dirigido a un grupo de personas, se pueden usar expresiones generales evitando el masculino genérico, pudiendo hacer uso de barras.
Por ejemplo, en lugar de decir “Estimados clientes“, se puede decir “Estimados/as clientes“. Si el correo electrónico va dirigido a una única persona, debe personalizarse dirigiéndose al género de esa persona en particular.
En los formularios y encuestas, se debe evitar el uso del masculino genérico y las preguntas de carácter personal como el nº de hijos/hijas, estado civil, etc. a no ser que sea de carácter necesario.
En las ofertas de trabajo, solicitudes y otros documentos de difusión, se debe evitar la discriminación mediante el uso de pautas como el desdoblamiento o la aplicación de profesiones en femenino.
Por ejemplo, en lugar de decir “Se busca ingeniero”, se puede decir “Se buscan ingenieros/as” o “Se busca ingeniera“.
En los documentos cerrados, en los que sí se conoce el sexo de la persona que interviene en el proceso administrativo, hay que utilizar en las referencias del texto el género gramatical correspondiente: masculino para hombres y femenino para mujeres.
Los documentos personales, como las cartas, las nóminas, las actas, los contratos, los convenios, etc. deben ser redactados de manera personalizada según el sexo de la persona a la que se dirigen.
Utilizando estos consejos, podemos contribuir a crear un entorno laboral más inclusivo y respetuoso.
La comunicación oral
La comunicación oral es una forma informal de comunicación que se utiliza a diario en el ámbito laboral. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la comunicación oral puede ser sexista, ya que puede utilizar el masculino genérico para referirse a todas las personas, o puede referirse a las personas que desempeñan cargos por su denominación sexuada.
Para evitar el sexismo en la comunicación oral, recomendamos algunas claves para el lenguaje inclusivo:
- No usar masculino genérico para dirigirse a todas las personas. Por ejemplo, en lugar de decir “Buenos días a todos“, puedes decir “Buenos días a todos y a todas“.
- Evitar referirse a las personas que desempeñan cargos por su denominación sexuada. Por ejemplo, en lugar de decir “la directora“, puedes decir “la persona directora“.
- Dirigirse de la misma forma a mujeres y hombres, evitando expresiones o tópicos sexistas. Por ejemplo, en lugar de decir “Esa chica es muy guapa“, puedes decir “Esa persona es muy guapa“.
- Evitar nombrar, por sistema, en primer lugar, a los hombres y en segundo a las mujeres. Por ejemplo, en lugar de decir “El presidente y la primera dama“, puedes decir “la primera dama y el presidente”.
- No utilizar a las mujeres como pertenencia del hombre. Por ejemplo, en lugar de decir “La esposa del presidente“, puedes decir “La pareja del presidente“.
- Evitar prejuzgar o hacer uso de expresiones que estereotipen a las personas. Por ejemplo, en lugar de decir “Las mujeres son más emocionales que los hombres“, puedes decir “Las personas somos diferentes“.
- Utilizar el femenino plural “mujeres” ya que no debemos usar la palabra “mujer” para referirnos a la población femenina, pues es importante tener presente que nos referimos a un colectivo diverso y plural, en el que existen las mujeres, no un único modelo de mujer.
La comunicación oral es una herramienta importante para promover la igualdad de género en el ámbito laboral. Al utilizar un lenguaje inclusivo, podemos contribuir a crear un entorno de trabajo más igualitario y respetuoso con todas las personas.
Comunicación visual
Las imágenes nos ofrecen información mucho antes que los textos, ya que transmiten mensajes que llegan de forma implícita por lo que resulta más difícil identificar posibles contenidos sexistas. Una comunicación visual inclusiva es primordial para obtener de manera eficaz un feedback de género positivo.
La comunicación iconográfica incluye fotografías, iconos, diseños o colores informan sobre la imagen corporativa e influyen en la percepción de las personas sobre la información que podrán ver en el texto al cual acompaña. Las imágenes deben representar la pluralidad de mujeres y hombres, libres de estereotipos de género y así mostrar el compromiso de igualdad de la empresa.
Para aplicar el lenguaje inclusivo y evitar así una comunicación y publicidad sexista en el uso de imágenes se recomienda:
- No debe tomarse la figura masculina referente universal, porque esto invisibiliza a las mujeres. En especial en aquellos campos en los que se encuentran infrarrepresentadas (determinadas áreas de trabajo, altas esferas, espacios públicos, etc.). Un buen recurso a emplear es la duplicidad mostrando a ambos sexos en las fotografías e iconos.
- Garantizar un equilibrio en la frecuencia de aparición de hombres y mujeres en ilustraciones y fotografías.
Evitar el uso de iconos de connotación masculina y potenciar el uso de iconos que visibilicen ambos géneros, o bien con sentido neutro simbólico.
- Evitar que las mujeres representadas atienden al modelo de mujer joven y atractiva, lo cual no es una representación real del conjunto de las mujeres; por eso y para llegar a toda la población es necesario atender a la pluralidad (edad, sexo, etnia, estrato social, etc.).
- Ofrecer una imagen alternativa a modelos que permanecen preconcebidos en nuestras mentes, como por ejemplo si nos referimos a un modelo de familia (padre, madre e hijos e hijas) o un departamento donde el hombre es el jefe y las mujeres las administrativas.
- Utilizar colores neutros y no identificarlos con uno u otro género.
En la realización de audiovisuales también es necesario determinar diferentes aspectos en su producción.
Aspectos para la realización audiovisual de una publicidad y comunicación no sexista:
- Equilibrar el uso de primeros planos, ya que frecuentemente se utilizan para representar a las mujeres mostrando emociones o partes del cuerpo.
- Evitar encuadres habituales en los que se muestra a las mujeres de arriba a abajo y a los hombres de abajo a arriba, provocando un agrandamiento de la imagen que transmite implícitamente mayor importancia de la figura masculina.
- Evitar la asociación de luz y colores cálidos para las mujeres y más oscuros para los hombres.
- Utilizar vestuarios y maquillajes que no ofrezcan una imagen sexualizada de las mujeres.
- Mostrar una gestualidad igualitaria, evitando presentar a las mujeres en posiciones o ademanes que expresen proximidad y emotividad o seguridad y profesionalidad en el caso de los hombres.
En resumen, no se trata sólo de representar ambos sexos, sino de realizarlo de forma que la publicidad y las páginas webs reflejen parcialmente la sociedad, mostrando una imagen sexista o estereotipada.”
La comunicación digital como herramienta para la igualdad de género
El desarrollo de Internet y de las redes sociales ha supuesto una amplia posibilidad de comunicación para las empresas. Cada vez con más frecuencia, la primera toma de contacto con las empresas suele ser a través de su página web, perfiles en Facebook, Twitter, YouTube, LinkedIn, Instagram, etc. Estas herramientas son una forma de promocionar y visibilizar el principio de igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres.
En la actualidad, muchas empresas se comunican de forma interna a través de la intranet. A través de estos espacios se llega a todo el conjunto de la plantilla y permite alojar gran cantidad de información, por lo que es una herramienta útil para trasladar el compromiso de igualdad en la empresa, fomentar el uso no sexista del lenguaje y las imágenes.
La comunicación digital en la publicidad y comunicación no sexista
La comunicación digital abarca todas las formas de comunicación, tanto escrita, oral, visual y digital, por lo que se debe utilizar todos los recursos y herramientas disponibles para imágenes, textos, videos, etc.
Se recomienda usar voces masculinas y femeninas en las locuciones y audiovisuales, mostrar a ambos sexos en roles distintos a los tradicionales, realizar un diseño inclusivo de la web y donde se explique el compromiso de la empresa con la igualdad de oportunidades, además de incluir contenidos de igualdad en la web corporativa, etc.
Algunos ejemplos de buenas prácticas de comunicación digital para la igualdad de género:
- Utilizar un lenguaje inclusivo en todos los textos, imágenes y audiovisuales.
- Mostrar a mujeres y hombres en roles diversos y no estereotipados.
- Fomentar la diversidad de opiniones y experiencias en los contenidos.
- Sensibilizar sobre la igualdad de género y los retos que aún quedan por superar.
La comunicación digital es una herramienta poderosa que puede ayudar a promover la igualdad de género. Utilizando todos los recursos y herramientas disponibles, las empresas pueden contribuir a crear un mundo más justo e igualitario para todas las personas.
Criterios de uso del lenguaje en Planes de Igualdad en las empresas
Siempre que sea posible:
- Se debe hacer un uso del lenguaje inclusivo.
- Se realizará el uso de la forma femenino y masculino, siempre que no afecte a la capacidad comunicativa del texto o resulte cargante, en caso de ser así, se recomienda utilizar el uso del género masculino como género neutro.
- Hablar de la empresa, la entidad, la organización, en lugar de hablar de “nosotros”, “todos”…
- Normalizar el uso del masculino y del femenino en la denominación de las profesiones.
- Personalizar el mensaje cuando se sabe a quién va dirigido.
- No abusar desdoblamientos y barras (a/o).
- Nombrar de forma alternativa a mujeres y hombres y cambiar el orden de precedencia.
- Hacer referencia a “las mujeres” no a “la mujer”. Hay que tener en cuenta que no hay una sola mujer, ni un solo modelo de mujer.
- Representar de forma equilibrada a mujeres y hombres en la comunicación visual e incluir imágenes que contribuyan a romper estereotipos de género.
Denominaciones de oficios, profesiones y ocupaciones
El lenguaje incluyente persigue visibilizar la presencia de mujeres en puestos y profesiones tradicionalmente ocupada por hombres. La incorporación progresiva de las mujeres al mercado laboral ha provocado la necesidad de crear nombres femeninos para oficios y profesionales de manera que se refleje su presencia. Para feminizar las profesiones, oficios y cargos las reglas son:

Los criterios a seguir serían, emplear el género femenino cuando un cargo, profesión o actividad la desempeñe una mujer, siguiendo criterios lingüísticos siempre que sea posible.


