Amar-demasiado

AMAR DEMASIADO

ODA A LAS MUJERES QUE HAN AMADO DEMASIADO

Seguramente, todas y cada una de nosotras hemos vivido una situación en que “amar demasiado y desequilibrado” formó parte de nuestra vida durante unos meses, años, décadas, o semanas. Apostemos por la equidad. En esta carta pongo un ejemplo, brindando por un amor bidireccional, y equilibrado.

“Me siento vacía, sin fuerzas, ni ilusiones. Apagada como una vela por la corriente de la ventana… – No tengo sangre – me digo a mí misma. – No me queda sangre, apenas puedo abrir los ojos, y mirarte.

Cada vez que te veo, me quedo con algo menos de aire, cada vez que tocas mi cuerpo tiembla como la primera vez. Quizás, esta vez será la última, quizás no habrá una próxima vez. Probablemente, todo empieza y termina en el mismo instante cada vez que nos encontramos.

¡Oh, amor mío inmortal! Cómo anhelo tus labios, tu mirada tierna y penetrante, y tus pensamientos divergentes que buscan los míos.

 ¿En cuál de las mil vidas por fin podremos resolverlo todo para bien? ¿En cuál no habrá miedos, ni sufrimientos? ¿En qué vida seremos libres de mente para poder ser, el que hemos venido a ser? ¡Oh, mi amor inmortal! De aspecto anárquico y bohemio, transgresor e insurgente, ¿en qué momento? ¿En qué instante? ¿En qué ahora?

¿Si somos seres que venimos y repetimos nuestras vidas hasta que aprendemos… que tenemos que aprender los dos? ¿Cuál es la lección de vida que nos muestra?

El amor real

¿Quizás tengo que ser valiente? Valiente para reconocer que yo no soy tu amor inmortal. Que tan solo he sido alguien que ha pasado por tu vida sin pena ni gloria. ¿Qué lo que siento por ti es fruto de uno de mis egos y que no eres real?

Sí, Quizás, ya es hora de que te suelte, que pase página, que te deje marchar. Que te libere de mi amor, que me libere de tú, para poder volver a respirar, a sonrisa, a brillar. Porque tu amor me mata, dulce y lentamente. Porque tus besos me envenenan y los tuyos -“te quiero mi amor”- pensamientos que boicotean mi corazón. Tengo que liberarme de ti, de este amor doloroso…

El amor doloroso no es amor. Es amar demasiado.

El amor no es sufrimiento, no es angustia, el amor es libertad, sensualidad, capacidad de entrega y confianza. Y si no es bidireccional, no es amor… es amar demasiado, amar mal.

Asumirlo, me cuesta, no puedo esperar más tiempo, ya son casi cuatro años de un amor doloroso y fluctuante. En que cada vez que tú y yo, hemos estado juntos, yo he dejado de amarme, por tan solo amarte a ti. ¿Lo volvería a hacer? Lo más probable, y seguramente llegaría hasta aquí, donde soy ahora.

No hay que decir demasiado más, me aparto, pero no desaparezco. Vibramos en capas diferentes, en frecuencias divergentes, y solo Dios sabe cuándo nos encontraremos los dos en esta.

Tan solo te deseo el mejor, que tus sueños se cumplan, que tengas todo aquello que anheles en la vida. Solo quiero tu felicidad, y que una vez encontrada, la conserves tal tesoro apreciado. Al final, nada te hace ser más feliz que tú mismo. Y siendo tú mismo, serás siempre feliz.

¡Oh, amor mío inmortal! Tu indiferencia, tu silencio me mata. Me ahoga, me entristece el alma. Y me duele, de verdad, pero no me lo puedo permitir. No puedo desfallecer, no por un amor unidireccional. Y aunque sé que me amas, que cuando estamos juntos somos mil veces más nosotros. No soy suficiente para ti.

No sufras amor mío, tú no me haces daño, soy yo y mi amor los que sufren. Tú eres quién eres, y estoy enamorada de tu ser tal como es, tú no me has hecho nunca daño, tan solo no has vibrado junto a mí.

¡Oh, amor mío inmortal! Necesito borrarte de mi corazón, de mis pensamientos, ¡de mis sueños para poder respirar! Necesito ponerme “modo off” para poder continuar andado por esta vida, y reencontrarme.

Quiero no sentir, llenarme otra vez de ilusiones, alegrías y esperanzas reales. Porque ahora mismo, estoy vacía, y este vacío que siento, me espanta.”

¿Porqué es amar demasiado?

Seguramente todas y cada una de nosotras hemos sentido en algún momento de nuestra vida un amor así. Pero, realmente, ¿podemos decir amor de esto? ¿En qué parámetros hemos construido las mujeres, sobre todo de mi generación (¡soy del 75!), el amor? ¿Qué es el que hemos visto durante toda nuestra niñez? ¿Qué es el que hemos escuchado? ¿Qué es el que nos han enseñado?

Si somos sinceras con nosotros mismas, todas las películas del género comedia romántica, drama, o similares, que hemos ido tragando durante años han estado girando un mismo eje (y no quiero entrar en lo que ha hecho Disney, que en realidad lo único que hizo es poner en pantalla los cuentos populares y de los hermanos Grimm), el AMAR DEMASIADO Y MAL.

AMAR DEMASIADO Y MAL.

La mujer se enamora, el hombre la hace sufrir, ella cada vez se enamora más… y si la cosa sale bien, saque y son felices por siempre jamás. Las canciones, boleros, baladas pop, etc., siempre nos dejaban un mensaje de sufrimiento, desolación, corazones rotos y sentimientos de culpa, como si esto fuera lo normal, como si así fuera realmente el amor. Cómo si nunca lo hiciéramos del todo bien. Dejándonos siempre con esta sensación de esforzarnos para que el otro estuviera contento, y no hacer nada que entorpeciera la relación o nos abandonara al estilo de la última secuencia de “Lo que el viento se llevó”, Y ERA EL NORMAL. Se tenia que aprender a AMAR DEMASIADO olvidándonos de aprender a amarnos a nosotras mismas.

Si encima, miramos dentro del entorno familiar, vemos un entorno en que la mujer organizaba la familia, cuidaba de todos, el padre normalmente estaba fuera de casa y se le honoraba con respeto y devoción.

Las mujeres tenemos incorporado al ADN la sensación de no ser suficientes merecedoras del amor real. Aquel que no hace sufrir, equilibrado, que mujer y recibe. El que no castiga, ni humilla, ni somete. Parece, que si no es así. No es amor. Y es que, escuchando a las adolescentes de mi entorno cuando encuentran un chico que las escucha, valora, respeta y potencia… se los falta algo. ¡Necesitan el “malote!”, aquel que las castiga, las grita y lis falta el respeto.

Amar demasiado incorporado de serie

Las mujeres estimamos demasiado de serie, venimos con el GPS incorporado de dar y repartir amor a aquellos que más lo necesitan, sin entender que solo se puede dar aquello que el otro quiere recibir. Si no es cómo si tiraras a la basura directamente toda aquella energía.

Cuando entendemos que para que una relación sea equilibrada los dos tienen que estar a la misma frecuencia, normalmente, han pasado años de castigos, relaciones fallidas y tóxicas. Y vuelvo siempre a mi discurso principal, PEDAGOGÍA, sí. Si todas nosotros hiciéramos algo más de pedagogía a nuestras hijas e hijos, puede ser que esto ya, en estas alturas, no pasaría, el AMAR DEMASIADO formaría parte del pasado.

Está claro que para hacer pedagogía tenemos que practicar en el ejemplo, y hacer una autocrítica severa y dura de nosotros mismas. Y a veces los resultados dan miedo. Porque quizás estamos inmersas en una de estas relaciones mencionadas hace un momento, y la decisión a tomar sería huir de allí. Pero ¿pensáis realmente el input que estáis dejando a vuestras hijas e hijos?, ser una buena madre y ser un buen padre empezar para dar ejemplo, para tener coherencia en las palabras y los hechos.

Si somos valientes para poner en solfa en una cafetería a los hombres y salir el 8-M en la calle, quizás también lo tendríamos que ser en nuestro día a día. Y soy consciente que hay circunstancias que nos lleven a aguantar (economía, bienestar, posicionamiento social, etc.) pero recuerda, ERES MUJER, PUEDES CON ESTO Y MÁS, y nos tienes aquí, siempre para ayudarte.

 

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